Hace unos meses escuché una
entrevista en la que Roque Calero, catedrático de Ingeniería Mecánica de la ULPGC, explicaba su postura en relación con las alternativas del transporte público. Con precisión de cirujano desgranó las ventajas e inconvenientes de los sistemas basados en guaguas y trenes elaborando lo que se conoce como diagrama DAFO. Se trata de esquemas en el que se identifican las
Debilidades,
Amenazas,
Fortalezas y
Oportunidades de un proyecto y permiten compararlo de forma objetiva con otros similares.
Las
fortalezas y las
debilidades son intrínsecas al proyecto, son aspectos favorables y negativos que surgen de consideraciones propias de la iniciativa. Las
oportunidades y las
amenazas vienen a ser lo mismo pero, en este caso, referidas al exterior. Si nos planteáramos abrir un chiringuito playero, consideraríamos que la perspectiva de negocio es buena ya que al bañista siempre le apetece una caña (
fortaleza). Sin embargo, no debemos olvidar que se trata de un negocio de temporada y en invierno deja de ser rentable (
debilidad). En lo externo, tendremos en cuenta que, por el momento, se trata del único chiringuito de la playa (
oportunidad), aunque si ésta fuera declarada no apta para el baño (
amenaza) nos caeríamos con todo el equipo. Recomiendo vivamente leer con espíritu crítico el
DAFO tren-guagua del profesor Calero porque tiene bastante miga y no siempre resulta sencillo distinguir una amenaza de una debilidad.
En la exposición de Calero, la
lista de debilidades de un sistema basado en trenes parece no tener fin cuando se compara con otro basado en guaguas. En particular me resultaron impactantes las siguientes:
- Sistema de transporte muy rígido (vial único).
- Necesita un sistema de transporte complementario.
- Sistema técnicamente muy vulnerable (cualquier avería bloquea el sistema de transportes en su conjunto).
- Sistema muy vulnerable ante contingencias externas (inundaciones, vandalismo, etc.).
- Los cortes en el sistema eléctrico paralizan el sistema en su totalidad.
Dei verbum. Cada vez que se va la luz o llueve con cierta intensidad se descalabra el metropolitano. Precisamente cuando es mayor el colapso del tráfico convencional se viene abajo el tranvía, como un colorido perro del hortelano que ni usa su viario ni permite usarlo a los demás. Dicen que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Entonces, ¿ha merecido la pena el pantagruélico esfuerzo inversor realizado en el tranvía, si en los momentos críticos deja de ser una solución para convertirse en un problema añadido?
Ayer, subiendo a La Laguna desde Santa Cruz en la guagua (014), encontramos a la altura de la Avenida de Venezuela un trenecico parado debido al descarrilamiento del Hospital de la Candelaria y a la rotura de la vía cerca del Conservatorio. El chófer de la guagua, tras hablar con alguien por radio, tomó una ruta alternativa bajando por Pérez Armas y subiendo hasta Ofra desde donde, por la trasera de la Clínica San Juan de Dios, se reincorporó a su ruta original en La Cuesta. El viaje se demoró lo suyo porque el agua corría
a lo amazónico pero, oiga, la guagua cumplió como una campeona.
Para rematar, en la web de
Metropolitano de Tenerife no creen que dos descarrilamientos y la suspensión del servicio de las dos líneas tengan suficiente relevancia como para citarlas como
"Avisos y Noticias". Eso sí, nos recuerdan que ya han presentado a su candidata a reina del Carnaval:
Aspecto que presentaba la web el día 2 de febrero de 2010 a las 9:00