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viernes, 13 de enero de 2012

"Mentiras como puños"

By Calandrake
¿Por qué creímos que a un pibe le habían robado un riñón, engatusado por un ligue en un bar de copas? 
¿Por qué sabemos que a quien mastique Mentos con Coca-Cola le espera una muerte atroz? 
¿Por qué no dudamos de que Ricky Martin protagonizara la escena del perro y la mermelada? 

Yo te lo digo: porque el robo de órganos ocurría en Las Américas, la mortífera ingesta de chuches fue atendida en el Hospital de la Candelaria y la escena del  programa de Isabel Gemio fue vista por todo el mundo, menos por ti. ¿Y qué puede mover a alguien a forzar la credibilidad de una trola, haciéndola pasar por anécdota cercana? Éso ya no lo tengo tan claro. Habría que preguntarle a una autoridad en la materia como Andrés Chaves.

Hace un año, Andrés constataba la aparición de Zapatero en las profecías de Nostradamus. Una pasmosa muestra de descacharre periodístico que se ve superada por la de esta semana. En su columna, el periodista cuenta una historia pretendidamente real, que sucede a un hombre tras un episodio de infidelidad.
[El Día]
Nótese el ansia viva del periodista por hacer el cuento creíble, metiendo con calzador tantos elementos locales como sea posible: Las Teresitas, Las Lagunetas, la rotonda del Padre Anchieta. De nada sirvió que alguien, con la mosca tras la oreja, se quejara de inconsistencias en la trama. Chaves publicó dos días después una versión revisada en un penoso e innecesario ejercicio de sostenello e no enmendallo.

Sin embargo, y ésto sí que es gracioso, gracias a Archipiélago Machango sabemos que la secuencia pertenece a 'La Vida Alegre', una película de hace veinticinco años.


Están las mentiras pequeñas, las grandes, las estadísticas y luego viene ésto.

viernes, 28 de mayo de 2010

"El desvarío del guanche europeo"

By Calandrake
Verneau, a su rollo.

En 1888, el antipático antropólogo francés René Verneau impartió una conferencia titulada "El archipiélago canario. Su pasado, su presente". El texto ha sido recientemente reeditado por Gaspar Sierra con notas de Melchor Núñez y resulta altamente recomendable para quienes, como yo, tienen escasa idea de esos saberes viejunos.

En la charla de presentación de la nueva edición tomó la palabra Fernando Estévez, antropólogo y director del Museo de Historia y Antropología de Tenerife. Su discurso, o lo que yo creí entender de él, me resultó de lo más revolucionario. Me pareció increíble no haber oído nunca esa historia, con todos los años que cargo en mi acalandracada existencia.

La cosa viene a ser, más o menos así. En 1868 se descubren en un valle francés los primeros restos de una desconocida raza humana, el hombre de Cromagnon. A raíz de ésto, los franceses construyen una florida mitología según la cual estos antepasados procedentes de África se establecieron con éxito en Europa desde donde prosiguieron su expansión. Tal es así que, en algún momento recalaron en Canarias para poblarla y darle vidilla antropológica. Los herederos de la raza en África serían los bereberes, en pugna con los árabes procedentes del Este.

El interés de los antropólogos franceses por demostrar que sus antepasados cromagnones podían identificarse en Canarias y en las poblaciones bereberes tenía una motivación bastarda:  la necesidad de justificar su política colonialista en el Norte de África. Y ese fue, aparentemente, el encargo que recibieron científicos como Sabin Berthelot y el propio René Verneau, que se hartó de medir cráneos canarios intentando  verificar su cromagnonicidad.

Entre éso, y que la intelectualidad canaria de la época aplaudía con las orejas la idea de un origen ancestral europeo, el lío estaba servido. Pero Verneau encontró, por las medidas craneales, que aquí no hubo una prevalencia cromagnon sino más bien una mezcolanza de tipos de diversa procedencia. Y poco a poco se fueron cayendo los palos del sombrajo guanche-europeo. Ese fue el contexto en el que se propició el mito del guanche descomunal, rubiaco y con ojos azules.

Tampoco es que actualmente se sepa con certeza cómo ocurrieron las cosas. Aunque sí hay consenso en que el poblamiento de Canarias no comenzó antes del siglo V A.C. y que en todo caso, se trató de bereberes procedentes del Norte de África.

viernes, 23 de abril de 2010

"Tenerife literario"

By Calandrake

La recomendación literaria de Casa Calandraca en este día señalado es la hilarante crónica publicada por Joe Cawley sobre lo que fuera su estancia en Tenerife, en 1991. Los excesos de nuestro "vergel de belleza sin par" son descritos con hijoputesca precisión por un súbdito británico que pensó que vivir aquí sería muy parecido a estar permanentemente de vacaciones. Aprendió que no por la vía dolorosa. Curiosamente, muchas de las cosas que lo dejaron estupefacto siguen perfectamente vigentes al día de hoy, casi 20 años después.

A continuación, un extracto seguido de una traducción libre de mi cosecha.

"No matter that we had risen at 6:30, driven north for an hour and then
spent another hour trying to find a parking space in a city that had none.
Driving on an interminably stupid one-way system that flung you back south
if you accidentally missed the unmarked turn-off.

It might have made an inkling of difference if the capital was a pretty city.
But in 1991 it wasn't, by any stretch of imagination. The first monument that
greeted travellers from the south was a shoreline oil refinery whose odour was twice
as unpleasant as the sight of its steel intestines.

Once in the centre, a hotchpotch of architectural styles sullied the pedestrian
Plaza de España, a place where gypsies would charge at you waving linen tablecloths
and frilly pillowcases. And that was your reward for enduring a white knuckle ride along
the TF-1, a testing ground for kamikaze taxi drivers and 16-years-old rally wannabes."
"Daba igual que nos hubiéramos levantado a las 6:30, haber conducido hacia el norte durante una hora y haber perdido otra buscando aparcamiento en una ciudad que carecía de ellos. Conducir en un interminablemente estúpido sistema de un solo sentido que te manda de nuevo hacia el sur si accidentalmente te pasas el desvío no señalizado.

Habría sido algo diferente si la capital fuera una cuidad bonita. Pero en 1991 no lo era ni por asomo. El primer monumento que encontraban los viajeros que llegaban desde el sur era una refinería costera cuyo olor era dos veces más desagradale que la visión de sus intestinos de acero.

Una vez en el centro, un pastiche de estilos arquitectónicos afeaba la peatonal Plaza de España, un lugar donde las gitanas cargaban contra ti ondeando manteles de lino y fundas de almohada con volantes. Esa era la recompensa por aguantar un viaje tenso por la TF-1, una pista de pruebas para taxistas kamikazes y aprendices de piloto de rally de 16 años."

Miguelito El Policía escribió a Cawley y éste, sorprendido de que su libro fuera conocido aquí, le comentó  que las cosas que contaba en el libro se referían a otros tiempos y que le constaba que la ciudad había cambiado mucho.

Demasiado tarde, Cawley.
Si vuelves a Tenerife, usa un nombre falso.

sábado, 23 de mayo de 2009

"Cine viejuno en Canarias"

By Calandrake
La muchachada se muestra sorprendida porque Hollywood se haya venido a Tenerife a rodar algunas secuencias de "Furia de Titanes". Ahora no es tan habitual, pero entre los 60 y los 70 hubo un notable interés de la gente del cine en los paisajes canarios.

En 1966, sin ir más lejos, se estrenó una peli de Rocío Dúrcal rodada casi íntegramente en Tenerife. "Acompáñame", que así se titulaba la cinta, respondía al formato de cine-con-cantante tan habitual entonces y contiene algunas de las escenas más absurdas que imaginarse pueda.

Probablemente la más descacharrante sea esa en la que Dúrcal interactúa con una tuna de fresquísima ranciedad en lo que solía ser el campus de la ULL. Si hay redaños para escuchar la cancioncilla entera serán obsequiados con la visión de una imposible ¿cocinera/camarera/doncella? que surge del edificio central de la Universidad para pedir silencio por que hay un estudiante perjudicado de lo suyo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

"Canarias Viejuna (V)"

By Calandrake
En 1917 se publicaba en Santa Cruz de Tenerife un periódico llamado El Rebenque. Desde su redacción, en la calle Santa Rosalía, aseguraban un rebencazo semanal y se presentaban como 'independientes de gremios políticos'.


En su segundo número que vió la luz el 17 de febrero proponían el siguiente concurso a sus lectores (click para ampliar):


Probablemente quedó desierto. Y volvería a quedar si se convocara hoy.

martes, 3 de febrero de 2009

"Canarias Viejuna (IV)"

By Calandrake
Uno de los elementos más habituales en la prensa del siglo XIX solía ser la publicidad del fármaco milagroso. Casi siempre se comentaba que venía avalado por distinguidas alcurnias europeas y se incluía una interminable lista de los males que curaba. Si se te hizo la boca agua con el Bananacao o sentiste un cosquilleo en la garganta con la historia de las sanguijuelas, te encantará el producto de que trata este artículo.


El 20 de Abril de 1866, aparecía en un diario de Las Palmas (Llamado “El País”, sin que guarde relación con el actual) un anuncio que exaltaba las excelencias del Jarabe de Rábano Iodado como sustituto del aceite de hígado de bacalao. Lo fabricaban los farmacéuticos de Su Alteza Imperial el Príncipe Napoleón (que moriría seis años más tarde) y traía un prospecto en el que se leían las recomendaciones de los más afamados médicos de París, igual que los fabricantes de lavadoras con los detergentes.

Este potingue demostraba su poder actuando contra el germen de las enfermedades escrofulosas y el infarto de las glándulas, dolencias todas desmitificadas en la quinta temporada de House, pero que en aquel entonces daban sus digustillos.

Nótese la exquisita discreción con la que se deja caer alguno de los poderes del ungüento:

“las personas adultas que tienen un vicio, una acritud en la sangre, una enfermedad en la piel, úlceras hereditarias o funestas consecuencias de las enfermedades secretas obtendrán rápidamente un alivio inmediato.”

Como anécdota, sirva el hecho de que este producto se vendía exclusivamente en la Farmacia Suárez que, al parecer, sigue existiendo en nuestros días. Si algún escrofuloso lector se acerca por allí, que pruebe a pedir una botellita y nos diga que tal va. Eso sí, beba con moderación no vaya a acabar como el Príncipe Napoleón.

"Canarias Viejuna (III)"

By Calandrake
Anuncio sin complejos aparecido en la prensa de Tenerife el 26 de febrero de 1962. En él podemos ver a una señorita insistiendo en que no nos preocupemos porque los cigarrillos que anuncia son “un seguro para su garganta”. Por si no queda claro, el grafismo cincuentero nos muestra un documento titulado “Póliza de seguro para su salud” y en el que se acierta a leer la primera cláusula y parte de la segunda:

1ª.- Su garganta queda asegurada sólo con fumar cigarrillos Rex suaves

2ª.- Hombres y mujeres pueden fumar los exquisitos cigarrillos Rex porque…

Nos quedamos sin saber por qué ya que la “póliza” queda oculta por el resto del anuncio. Se da la circunstancia de que el periódico, que se publicó los lunes entre 1943 y 1965, se llamaba Aire Libre.

Fuente: Archivo de prensa digital de la ULPGC

"Canarias Viejuna (II)"

By Calandrake
Pese al escaso éxito de la primera entrega de esta serie, aquí vamos de nuevo. A quien crea ver en estas invocaciones del mundo viejuno un espasmo de andreschavesianismo (no estás sola, Perpleja) le tranquilizo desde ahora. El controvertido periodista compra colecciones de postales antiguas y escribe libros con ellas, añadiendoles insulsos pies de foto. Aquí no hay postales o imágenes curiosas, sólo texto, negro sobre blanco de un pasado fantasmagórico que resurge a poco que rasques con la uña.

Bien es sabido que los alisios toman cuerpo y presencia especialmente en los meses de verano. Con cambio climático o sin él, lo cierto es que en Julio de 1909 la ventolera se llevó una sábana de hilo bordado de la azotea de Teobaldo Power, 17 (Santa Cruz de Tenerife). Eso podría pasar hoy perfectamente pero, ¿quién pondría un anuncio en la prensa para recuperarla?. ¿A cuanto ascendería la gratificación?. ¿Sería finalmente devuelta?

Similar suerte corrió un abanico en Las Palmas en Marzo de 1865, su dueño/a suplica que le sea devuelto y ofrece gratificación. Sorprende la descripción del abanico y los detalles del trayecto en el que posiblemente se extravió. La plaza Príncipe Alfonso es la actual Hurtado de Mendoza.

¿Cómo sería el mercado inmobiliario a principios de siglo?
Pues muy tranquilo, según se desprende de este entrañable anuncio aparecido en El País en 1909. El principal y único reclamo de la vivienda es que tiene agua. No queda claro si se trata de agua corriente, con sus tuberías, sus grifos y esas cosas o simplemente un aljibe. Escalofría la conexión con el presente ya que las referencias se dan en la Estación Central del Tranvía. Esa que hoy ha vuelto a llamarse así aunque no pare ningún tranvía en ella.

Mi eterno agradecimiento al archivo de prensa digital. de la ULPGC por poner a disposición de todos estas perlas de oscuro pasado.

"Canarias Viejuna (I)"

By Calandrake
Gracias al archivo de prensa digital que ofrece la Biblioteca Universitaria de la ULPGC podemos asomarnos a la insondable sima del pasado de Canarias. Leer sobre las cosas que ocurrían en las islas hace más de cien años provoca sensaciones contradictorias. A veces, estos diarios desaparecidos parecen estar hablando de tierras remotas mientras que en otras ocasiones, asusta la actualidad de sus contenidos. Como aquí no estamos para hacer antropologías, procedo a extirpar cualquier consideración más elevada para quedarme con la anécdota y el chascarrillo, aguas en las que nado con casposo estilismo.

A mediados del siglo XIX se publicaba en Las Palmas un periódico llamado El País, en el que trataban fundamentalmente cuestiones relacionadas con el comercio local.

Tras haber leído unos cuantos ejemplares, me impactó la profusión de anuncios ofreciendo sanguijuelas. En aquel entonces estaba en boga la creencia de que buena parte de las enfermedades se debía a un exceso de sangre. Lo suyo, como no, era acudir a una barbería para que te aplicaran hasta una decena de gusanos hematófagos mientras te hacían unas mechas. Por si la idea no resulta suficientemente repulsiva, sépase que era muy popular su uso para reducir las inflamaciones de amígdalas, no digo más.